domingo, 8 de mayo de 2016

Nana

Con el tiempo dejé de hacerlo, pero cuando era una niña me permitía soñar con ser madre...



 
Duérmete mi niño, piel de canela
que tu madre de plata, ha hecho una estrella.
Duérmete mi niño, ojos de luna
que tu madre de flores ha hecho una cuna.
Ea mi lucero, ea mi lucero,
que vendrá un angelito
y desde el cielo,
te cantará una nana,
ea mi lucero.

domingo, 3 de abril de 2016

La Sirena

Otro de los poemas de mi niñez, surgido de mi afición por la lectura de leyendas de todo el mundo




-¿Oyes?, una sirena canta,
pero es un canto triste.
Sirena, ¿qué te pasa?
- Mi amor está en la tierra...
yo pertenezco al agua.
- ¿Y él te corresponde?
¿Él siente amor por ti?
- ¿Crees que si me quisiera
aún estaría aquí?
Ya habría ido a buscarle,
por ríos y por mares,
sin parar hasta encontrarle.
-¿Cómo sabes que no te quiere?
¿Cómo sabes que no te ama?
- Porque está hablando conmigo
y no recuerda mi cara.

lunes, 8 de febrero de 2016

Versos de Amor y Guerra

Este es el poema con el que gané el II Certamen de Poesía, Relato Corto y Cómic de mi facultad. A pesar de los años transcurridos, por desgracia, estos versos siguen teniendo vigencia hoy...





Poeta, escríbeme versos de amor
versos llenos de caricias,
de besos y miradas perdidas,
de suspiros y largos paseos
cogidos de la mano,
con el cielo como techo.
Y háblame de unos ojos
que brillan como luceros,
y de la luz de la luna
sobre los cuerpos desnudos,
revestidos de deseo.
Poeta, escríbeme versos de amor.
   
Y el Poeta,
con la pluma rota,
con el alma en pena,
llena sus versos de besos
de balas en los pechos abiertos,
y de caricias de muerte
sobre los niños hambrientos,
y de miradas de odio
entre hermanos y pueblos.
Escríbeme versos de amor,
porque  no hay más que horizonte,
para los que abandonan su tierra
de la mano de la noche,
porque, sola, una madre vela
bajo un cielo sin estrellas.   
El Poeta habla de unos ojos
envueltos en el frío brillo de la venganza,
y de la pálida luz de la luna,
sobre la osamenta de ciudades rotas,
cementerios de vivos sin nombre.
   
El Poeta dibuja ríos de sangre,
y montañas de pobreza,
gobernados por un cielo   
que sólo nos llueve guerras,
donde hombres con corbata
mueven ya las marionetas
del poder y del dinero,
y juegan a ser los dioses
de un mundo que está muriendo.
Y le ordenan al Poeta:
"Escríbeme versos de amor".
Pero el Poeta no puede.
El Poeta sólo escribe
lo que ve,
   lo que oye,
       lo que siente.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Geografía de un recuerdo

Cuando los recuerdos permanecen tatuados en nuestro corazón...




Si cada surco de mi piel rebosa tu nombre, 
Si cada pensamiento fugaz navega hasta ti, 
Cómo apartar mis ojos del claro horizonte 
Esperando el amanecer de tu perfil. 
Porque para olvidar el roce de tus besos 
Su abrazo vehemente, cálido, húmedo, tierno 
Tendrían que borrar la rosada isla de mis labios 
Del ajado mapa de mi cuerpo. 

Porque mil ríos de heridos recuerdos 
Fluyen por debajo de mi piel, 
Invisibles al omnisciente firmamento. 
Y contumaces, furiosos, desafiantes 
Desgastan las orillas de mis sueños, 
Erosionando los muros del olvido 
Con el fantasma de tu anhelado regreso. 
Porque aunque un abismo de despedidas 
Separe nuestros lejanos universos 
Sigo tendiendo puentes con volátiles palabras, 
Gritando tu nombre al vacío, oyendo sólo su eco, 
Lanzando mensajes de amor al mar inmenso. 

Si un día oyes tu nombre 
Susurrado por el viento 
O hallas un jirón de mi alma 
Entretejido en un verso 
No te escondas, deja tan sólo 
Que te acaricie un momento 
Para después perderme de nuevo 
Entre la niebla del tiempo. 
Porque en días como hoy necesito 
Todo un mundo para recordarte 
Que siempre te echaré de menos.

lunes, 4 de julio de 2011

Acuérdate de mí - José Ángel Buesa

Aquí os dejo un poema de uno de mis autores favoritos, José Ángel Buesa. Quizá no sea tan reconocido como Neruda o Benedetti, pero sus sencillos versos de amor y desamor siempre consiguen conmoverme.





Cuando vengan las sombras del olvido
a borrar de mi alma el sentimiento,
no dejes, por Dios, borrar el nido
donde siempre durmió mi pensamiento.

Si sabes que mi amor jamás olvida
que no puedo vivir lejos de ti
dime que en el sendero de la vida
alguna vez te acordarás de mí.

Cuando al pasar inclines la cabeza
y yo no pueda recoger tu llanto,
en esa soledad de la tristeza
te acordarás de aquel que te amó tanto.

No podrás olvidar que te he adorado
con ciego y delirante frenesí
y en las confusas sombras del pasado,
luz de mis ojos, te acordarás de mí.

El tiempo corre con denso vuelo
ya se va adelantando entre los dos
no me olvides jamás. ¡Dame un recuerdo!
y no me digas para siempre adiós.

miércoles, 29 de junio de 2011

Carta a un sueño de amor

Hoy ha sido un día especialmente duro, y lo peor es saber que me quedan unos cuantos iguales o peores. Para no pensar, me puse a rebuscar papeles viejos, y me topé con la primera carta de amor que escribí en mi vida. Tenía 16 años, y estaba enamorada de un chico que unos meses después se convirtió en mi primer novio. Ahora, al releerla, me doy cuenta de la intensidad con que se siente todo a esa edad (y de las frases tan largas que era capaz de escribir...)




No sé como alguna vez pudo cruzar mi mente, como estrella fugaz, la idea de que me quisieras. No sé como fue. Tal vez fueron tus ojos, expresivos, dulces, dónde podía leer, como en un libro, las páginas de tu vida. Tal vez... si, tal vez... Quizás fue tu mirada, tierna, huidiza, temerosa de encontrarse con la mía. O quizás, esa estrella, ese sueño de que me amaras brilló en el momento en que, durante la eternidad de unos instantes, tu mano y la mía, como aves solitarias, se cruzaron en su vuelo, y sintieron que juntas harían mejor el camino. O, por lo menos, esos fueron mis sentimientos: yo quería que existiera un camino al que pudiéramos llamar nuestro. Pero, para ti, yo sólo soy un pájaro extraviado, al que quisiste mostrar la senda. Sin embargo, al hacerlo, me perdiste aún más en el laberinto de tu alma.

Sé que no tengo derecho a pensar así, que tú nunca me hablaste de amor, ni llegaste más allá de unas manos unidas. Pero ahora sólo veo el dolor, es lo único que me desgarra el alma. Sabes que te sigo a donde quiera que vayas, que, por encima de cualquier daño que puedas hacerme, nunca dejaré de amarte. No se cuenta entre mis defectos el orgullo, por lo que, durante mucho tiempo, he andado a tu lado recogiendo las migajas de tu cariño. Pero hoy me he dado cuenta de la frontera que existe entre el orgullo y la dignidad. ¿Cuándo deja de ser uno, para convertirse en la otra? Lo primero no tiene cabida en mí, pero lo segundo es lo que me hace ser persona, y no pienso prescindir de ese tesoro de libertad. Así que, después de haber reflexionado durante toda la noche, he decidido despedirme de este amor que siento. Siempre serás para mí algo más que un amigo, alguien al que amaré, pero sólo desde las lánguidas perspectivas de los sueños. Siempre estarás conmigo en mis sueños, y me querrás en mis sueños, y me necesitarás en mis sueños. A partir de hoy, serás sólo algo que una vez soñé y que, al despertar, se fue desfigurando hasta convertirse en un dibujo sin líneas, en una especie de niebla luminosa que se filtra en mis pensamientos cuando la tristeza me ahoga.

Aunque presumes de saber lo que siento por ti, tu alma no es capaz de adivinar, ni por un fugaz instante, todo el amor que me desborda el alma, encerrado, atado fuertemente, pero que desea salir, que desea salir y gritar ¡te quiero!... Pero es inútil. Todo es inútil, pues gritaría al vacío, al abismo existente entre nosotros. De nada sirve gritar cuando no hay nadie que te escuche. No... De nada sirve... Como de nada sirve tampoco el que derramara mis lágrimas, el que dejara caer una parte de mí misma por ti. No, no, ¡todo es tan confuso! Parece que mis ojos miran a través de un velo, que no me deja distinguir entre los sueños y la realidad. No sé lo que quieres, o, más bien, no quiero saber lo que tu corazón me dice a través de tus ojos, por miedo a que, por encima de mis dudas y mis convicciones, por encima de mis ideas y mis pensamientos, vea el vacío en ellos, sienta en mí misma, en mis propios sueños, el rechazo que tu mirada hace a mi corazón, o, mejor dicho, a lo que queda de él, pues con tus desprecios y tus palabras has logrado que mi corazón se vaya gastando, poco a poco, como roca en la que rompen las olas, y que se va convirtiendo, lentamente, en arena.

Ya me despido, pues, a veces, sobran las palabras para expresar los sentimientos, y otras, nos faltan para encontrar la manera de expresarnos, así que, hasta aquí llegan estas letras, frutos del sufrimiento, del dolor, y como no, del amor que por ti siento. No te rías de ellas, ni las leas como hojas de otoño, que vuelan sin rumbo alguno... Piensa, reflexiona sobre ellas, porque puedes encontrar, escondidas entre las esquinas de mi voz, respuestas para muchas de tus preguntas. Sólo resta decirte adiós. Y, esta vez, lo digo con lágrimas en los ojos: Adiós, adiós, amor mío.

jueves, 9 de junio de 2011

Tus palabras


A veces no somos conscientes del poder que encierran nuestras palabras...


Tus palabras son, amor,
todo lo que no tengo.

Son tus manos invisibles
por las sendas de mi cuerpo.
Son tus ojos que me miran
sin mirarme desde lejos.
Son los besos que me debes.
Son los besos que te debo.
Mi refugio, mi vestido,
mi agua, mi aire, mi alimento.

Tus palabras son, amor,
todo lo que no tengo.

Las mañanas de domingo,
Las idas y los regresos.
Las cenas de aniversario,
los abrazos de consuelo.
Los te quiero que aún me debes.
Los te quiero que aún te debo.
Mi medicina, mi paz,
mi destino, luz y sueño.

Deja que hoy no sonría,
amor; porque tus palabras,
son todo lo que hoy no tengo.