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lunes, 18 de mayo de 2020

Tierras lejanas

Always dreaming...




Cierro los ojos...
La arena caliente besa mis pies,
el mar acecha mi cuerpo desnudo.
El sol brilla a lo lejos,
y me mira, impúdico,
mientras yo le hago un guiño
en respuesta a su mirada ávida de besos.

Mi corazón amarillo no late,
y en mi mente, 
las ideas arañan mi cabeza,
y me desgarran el alma,
y parten mi corazón en dos,
y el que había sido sólo un nombre
se convierte en un laberinto de letras sin dueño.

Mis manos de hielo
dibujan ríos de sangre
sobre un corazón vencido.
Y me siento como una araña
atrapada en su propia red,
pues caí en mi propia trampa.

Quiero volar alto
y tocar las estrellas.
Quiero sumergirme en las aguas,
y soñar que soy una sirena.
Quiero viajar, 
y besar la piel de la tierra.
Quiero escribir,
y contarle al mundo lo que siento.
Quiero cantar,
y esculpir en el aire un sueño.
Quiero pintar,
y robarle sus colores al universo.
Quiero vivir,
y gritar que estoy muriendo...

Necesito sentir, tocar, mirar,
oír, cantar, reír, llorar,
besar y amar
cada parte del mundo,
cada boca que ríe,
y todos los ojos que me miran tristes,
y todos los pechos que guardan una pena...
Encontrar quien me muestre el camino a una estrella...

Pero sólo soy un pobre pajarillo,
una pequeña flor
en una jaula de dolor y soledad.
Por eso, cada vez que la noche llama,
me gusta llenar de sueños mi almohada,
y sentir, besar y amar
tierras lejanas.

lunes, 8 de febrero de 2016

Versos de Amor y Guerra

Este es el poema con el que gané el II Certamen de Poesía, Relato Corto y Cómic de mi facultad. A pesar de los años transcurridos, por desgracia, estos versos siguen teniendo vigencia hoy...





Poeta, escríbeme versos de amor
versos llenos de caricias,
de besos y miradas perdidas,
de suspiros y largos paseos
cogidos de la mano,
con el cielo como techo.
Y háblame de unos ojos
que brillan como luceros,
y de la luz de la luna
sobre los cuerpos desnudos,
revestidos de deseo.
Poeta, escríbeme versos de amor.
   
Y el Poeta,
con la pluma rota,
con el alma en pena,
llena sus versos de besos
de balas en los pechos abiertos,
y de caricias de muerte
sobre los niños hambrientos,
y de miradas de odio
entre hermanos y pueblos.
Escríbeme versos de amor,
porque  no hay más que horizonte,
para los que abandonan su tierra
de la mano de la noche,
porque, sola, una madre vela
bajo un cielo sin estrellas.   
El Poeta habla de unos ojos
envueltos en el frío brillo de la venganza,
y de la pálida luz de la luna,
sobre la osamenta de ciudades rotas,
cementerios de vivos sin nombre.
   
El Poeta dibuja ríos de sangre,
y montañas de pobreza,
gobernados por un cielo   
que sólo nos llueve guerras,
donde hombres con corbata
mueven ya las marionetas
del poder y del dinero,
y juegan a ser los dioses
de un mundo que está muriendo.
Y le ordenan al Poeta:
"Escríbeme versos de amor".
Pero el Poeta no puede.
El Poeta sólo escribe
lo que ve,
   lo que oye,
       lo que siente.

lunes, 30 de mayo de 2011

Para escribir mi verso

A veces la poesía es capaz de expresar lo que nuestros labios no pueden...



Para escribir mi verso
pasé horas muertas mirándome en tus ojos,
recorriendo con besos de aire
el camino que separa nuestros labios.

Para escribir mi verso,
guardé como un tesoro tus palabras.
Y el oro de su eco
inundó de mariposas
un cuerpo roto y vacío.
Y su aleteo cosquilleaba en mi vientre
buscando el calor de mi pecho marchito.

Para escribir mi verso
caminé junto a ti, y a cada paso
cosimos nuestras vidas con recuerdos
hasta tejer la red que hoy nos envuelve,
y que nos atará mientras exista el tiempo.

Para escribir mi verso,
dibujé tu cuerpo en mis sueños,
y con mis dedos tracé callejones sin salida
perdida en el laberinto de tu amor,
recogiendo los retazos de mi vida.

Para escribir mi verso,
sentí el dolor que emana de tu piel,
la rabia que quema mis manos.
Y las lágrimas que recorrieron tus mejillas
bebí buscando la fuente de mi veneno.

Para escribir mi verso
envolví mi cuerpo en una cortina de hielo,
y até mis deseos a un puñado de principios,
mordí mis labios para no morder tus labios,
cerré mis ojos para no abrirte mis secretos.

Para escribir mi verso,
encerré mi pasión con una llave de conciencia.
Y si ayer te negué la tibieza de mis besos,
hoy te ofrezco el fuego de mis versos.

martes, 22 de febrero de 2011

El vínculo



 Ironías del amor...

Te pierdo.
Te me filtras por los pliegues
Que conforman mi cerebro
Hasta arribar, gota a gota,
Al puerto bajo mi pecho.
Te escapas por los espacios
Que dejas entre tus versos.
Espoleando tus palabras
Huyes dejando recuerdos,
Huellas sobre mi almohada
Que rastreo mientras duermo.
Intuyo tu voz, tus besos,
Tus miradas y tus dedos.
Intuición,
Que no hechos.
Me pierdes.
Te pierdo.
Me diluyo entre otros rasgos
Arrastrada por el viento
Del olvido. Me sumerjo.
Entre páginas de libros
Que ya no lees buceo.
Intuyes mi piel, mis labios,
Mis caricias y mi pelo.
Intuición, que no hechos.
Me pierdes.
Te pierdo.
Y sin embargo me tienes.
Y sin embargo te tengo.
Aquí. Allí.
Cerca. Lejos.
Sin razón y sin medida.
Sin lugar. Casi sin tiempo.
No intuición,
Sino hecho
[La Fe. La Certeza. El Vínculo].
Me pierdes porque me quieres. Me tienes porque te quiero.
Te pierdo porque te quiero. Porque me quieres, te tengo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Sino

¿Alguna vez hemos tenido realmente elección o ya estaba todo escrito para nosotros? ¿Existe el destino o es solo una invención del ser humano, empeñado en darle una razón a todos sus actos?




Encerré entre mis versos tus ojos
Para no perder tu mirada.
Y guardé bajo llave tu voz
Para no extraviar tus palabras.
Enjaulé entre mis labios tu boca
Para no derramar tu sonrisa.
Atrapé entre mis dedos tus manos
Para no olvidar tus caricias.

Y porque durante mil minutos
Llenaste mi vida de sueños,
Mi mente de pensamientos,
Mi corazón de recuerdos,
Bendije al Destino,
Maldije al Tiempo.

Y porque durante la eternidad de un beso
Llenaste de mariposas
El vacío de un pecho hueco
Maldije al Destino,
Bendije mi miedo.

Y porque durante el resplandor de un rayo
Y con la intensidad del trueno
Sentí sobre mi cuerpo
Los ávidos dedos del deseo
Maldije mi escarcha,
Bendije tu fuego.

Y porque cuando tu espalda me miró a los ojos
Mi alma se llenó de silencio,
Hoy estos versos llevan tu nombre.
Maldicen mi sino,
Bendicen
El habernos cruzado en el camino.