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domingo, 19 de enero de 2020

Breakfast Time

Tengo la mala costumbre de soñar con los ojos abiertos...





Me acerqué de puntillas.
La cocina olía a canela y caramelo
y su espalda era un refugio
al que amarrar mis manos.
-¿Quieres probar? -me dijo,
sin retirar su mirada del fuego
(su mirada de fuego).
-Claro -contestó mi sonrisa
antes que mi voz.
-Si cierras los ojos,
Te sabrán a cielo.
“Si ya estoy allí”, pensé.
Pero me quedé a oscuras,
con el corazón
latiéndome al oído, esperando
aquel dulce y cálido bocado.
Y tenía razón.
(sus labios)
(oh, sus labios)
Sabían a cielo.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Geografía de un recuerdo

Cuando los recuerdos permanecen tatuados en nuestro corazón...




Si cada surco de mi piel rebosa tu nombre, 
Si cada pensamiento fugaz navega hasta ti, 
Cómo apartar mis ojos del claro horizonte 
Esperando el amanecer de tu perfil. 
Porque para olvidar el roce de tus besos 
Su abrazo vehemente, cálido, húmedo, tierno 
Tendrían que borrar la rosada isla de mis labios 
Del ajado mapa de mi cuerpo. 

Porque mil ríos de heridos recuerdos 
Fluyen por debajo de mi piel, 
Invisibles al omnisciente firmamento. 
Y contumaces, furiosos, desafiantes 
Desgastan las orillas de mis sueños, 
Erosionando los muros del olvido 
Con el fantasma de tu anhelado regreso. 
Porque aunque un abismo de despedidas 
Separe nuestros lejanos universos 
Sigo tendiendo puentes con volátiles palabras, 
Gritando tu nombre al vacío, oyendo sólo su eco, 
Lanzando mensajes de amor al mar inmenso. 

Si un día oyes tu nombre 
Susurrado por el viento 
O hallas un jirón de mi alma 
Entretejido en un verso 
No te escondas, deja tan sólo 
Que te acaricie un momento 
Para después perderme de nuevo 
Entre la niebla del tiempo. 
Porque en días como hoy necesito 
Todo un mundo para recordarte 
Que siempre te echaré de menos.

jueves, 9 de junio de 2011

Tus palabras


A veces no somos conscientes del poder que encierran nuestras palabras...


Tus palabras son, amor,
todo lo que no tengo.

Son tus manos invisibles
por las sendas de mi cuerpo.
Son tus ojos que me miran
sin mirarme desde lejos.
Son los besos que me debes.
Son los besos que te debo.
Mi refugio, mi vestido,
mi agua, mi aire, mi alimento.

Tus palabras son, amor,
todo lo que no tengo.

Las mañanas de domingo,
Las idas y los regresos.
Las cenas de aniversario,
los abrazos de consuelo.
Los te quiero que aún me debes.
Los te quiero que aún te debo.
Mi medicina, mi paz,
mi destino, luz y sueño.

Deja que hoy no sonría,
amor; porque tus palabras,
son todo lo que hoy no tengo.

martes, 7 de junio de 2011

Parte de mi vida

Aunque nos empeñemos en ser independientes, estamos atados a aquellos a los que amamos.



Eres parte de mi vida.
De esta manera rota,
como a retales,
como si un Dios con tijeras
se hubiera empeñado
en cortar por lo sano.

No puedo coserte a mis caderas,
ni a mi vientre marchito.
Pero como araña inquieta,
reparo una y mil veces
los frágiles hilos de seda
que nos unen y separan,
y zurzo los bolsillos de tu cabeza,
para que no pierdas
nuestros recuerdos al caminar.

No puedo atarte a mis manos,
ni a la columna
de mis huesos doloridos.
Pero como Ariadna
me ofrezco a guiarte
fuera del oscuro laberinto
con el ovillo de mis palabras.
Y quizá no me encuentres
a la salida.
Pero puedo prometerte
que si sigues el hilo
más tarde o más temprano
darás conmigo.

Y es que llevo bordado
tu amor y tu dolor bajo mi piel.
Y es que eres sal y algodón
para mis heridas.
Y es que eres, lo sepas o no,
parte de mi vida.






viernes, 3 de junio de 2011

Laps to go


Porque no siempre puedo escribir versos al amor...



No, no duele
(quizá si me lo repito
un millón de veces
empiece a creerlo).
No, no tengo miedo
(es otro de mis mantras,
hasta le he compuesto
una partitura).
Miro las pantallas
y las hojas de papel,
y cuento los minutos.
Lo sé. Es una estupidez.
Todos tenemos ya
el tiempo contado.
Es sólo que,
no es lo mismo
darlo por hecho
a que puedan
confirmártelo.
Repite conmigo:
(No, no) duele.
(No, no) tengo miedo.




jueves, 26 de mayo de 2011

Si fuera hoy

Porque en muchas ocasiones la vida que sueñas y la vida que vives no terminan de encajar...




Si fuera hoy,
pero en nuestro universo,
te regalaría al menos uno
de esa larga lista de libros
que me hacen pensar en ti.
Te lo llevaría en bandeja
para desayunar,
junto con un tazón de besos y cereales,
y quizá una taza de amargo café
para que no me llamaras cursi.
Si fuera hoy,
pero en nuestro universo,
cenaríamos en un antiguo convento
aunque yo no vestiría de monja,
ni tu parecerías un santo,
acariciando mi muslo.
Si fuera hoy,
pero en nuestro universo,
veríamos una película,
que creerías elegir tú,
y posaría palomitas en tu boca,
con la única intención
de hacerte saltar tus normas.
Si fuera hoy,
pero en nuestro universo,
la cama sería un lecho de rosas,
y la piel nuestro único abrigo.
Y sí, es hoy.
Pero en este universo de locos.
Y lo único que puedo ofrecerte
son estos versos rotos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Lejos

No comment...





Hoy ya no sé si
duelen más tus palabras
o tus silencios.


sábado, 23 de abril de 2011

Paréntesis

Y la vida sigue, a veces a pesar nuestro...



El día en que te marchaste
el sol me engañó saliendo por el este
y las agujas del reloj se burlaron de mi pena
haciendo tic-tac sin parar un instante.
El día en que te perdí
el corazón me traicionó con sus latidos
la voz se rebeló a morir en mi garganta
y como una condena
tus recuerdos no se tornaron en olvido.
La primavera rompió nuestro acuerdo
y tan bella como siempre
se empeñó en seguir al invierno.
El fa fue fa, el do fue do;
los pentagramas no rindieron sus notas
y aunque yo me opuse, la música sonó.

Pude comprobar, sorprendida,
que si bien te llevaste contigo
a la mitad de mi misma,
mis pasos no son más ligeros,
ni la senda más sencilla.
Y rota, pero no partida
asistí al entierro de tu amor
viuda de tus palabras,
desheredada de tus pensamientos,
envenenada de despedida.

Desafiando mis deseos
todo parece indicar
que sin ti, el universo se mueve
en contra de mi voluntad.
A las pruebas me remito:
no queda más que admitir
que mi mundo está girando
aunque ya no estés aquí.
Fenómeno extraño, ignoto
de no ser por la certeza
de que entre tu pecho y el mío
forjó la naturaleza
un puente de miradas y voces
y sé, a ciencia cierta,
que detuvo la marcha del tiempo
y suspendió mi existencia.


No debe entonces admirarme
que cuando decidiste volar
ciertamente, volaste
(en mil pedazos un puente,
en mil aleteos la distancia),
y soltaste las amarras
que protegían mi alma
del devenir de la historia.
(Nunca pensé
que podría amarse tanto
un paréntesis de estatismo)

domingo, 13 de febrero de 2011

Vuelve

Porque eres mi primer y último pensamiento cada día...



Asomada a la frágil ventana de mi vida,
Por desayuno, un frío tazón de honda tristeza.
Porque sin tu aliento me siento tan perdida.
Porque no soy más que las ruinas de tu ausencia.

Y a cada paso que doy, no dejo de ver tu rostro
Maquillado sobre un sinfín de anónimos transeúntes.
Espejismos de un alma rota que, con mudo asombro,
Se empeña en recordar y a mis sentidos confunde.

Y pinto versos de amor sobre cristales en blanco,
Postales sin dirección, besos de aire sin remite.
Sueños alados que al dormir rozan tus labios,
Que cruzan la frontera que a mí no se me permite.

Las horas se tornan años para el corazón que espera.
Cada minuto, una daga que desangra mi razón.
Y en este mundo olvidado, en esta loca quimera,
Dentro de mi enfermo cuerpo, siento morir la ilusión.

Aquella noche en que la Parca visitó mi lecho
lamenté marcharme como he vivido, atolondrada,
Sin tiempo para el último adiós, para el postrer beso.
¡Cuánto queda por decir cuando la vida se apaga!

Como el Fénix renací, invicta en una batalla
perdida; una segunda vuelta en esta ruleta rusa.
Hoy rezo a un Dios sordo y ciego, y mi voz clama
Por verte otra vez, por ser de nuevo tu dorada musa.

No te demores más, vuelve al hogar de mis brazos,
Desanda el camino que un día tomaste lejos de mí.
Yo te espero, como siempre, atenta a tus firmes pasos
Para fundirme en tu pecho, para volver a vivir.

viernes, 11 de febrero de 2011

Transida de Distancia

Dicen que la distancia es el olvido... aunque a veces es todo lo contrario.



Sé que respiras.
Sobre el cristal tras el que te escondes
Me lo dicen tus palabras cada día.
Sé que sonríes.
Que tus labios se curvan, ajenos
A los besos que perdimos.
La distancia dibuja sombras chinescas
Sobre las paredes de mi imaginación;
Ahora duermes, ahora caminas
Sin el rumbo de mis manos.
Ahora trabajas, ahora me añoras
Aunque sólo durante un fugaz instante.
Apenas el batir de las alas de un pájaro.
Vacíos de mis miradas tus ojos se pierden
En un paisaje del que no formo parte.
Arrojo al olvido los despojos de tu agravio.
Conservo el abrazo protector,
La caricia robada,
El silencio denso de significado
Maldigo cada minuto desperdiciado.
Bendigo este dolor enganchado a mi pecho,
Memento de que no dejo de amarte.
Bajo la luna que compartimos
He decidido esperarte.

sábado, 5 de febrero de 2011

Lo que queda

A veces, lo único que nos queda para seguir adelante es un recuerdo. Irónicamente, eso es lo único que quedará de nosotros algún día. Y también se lo llevará el tiempo, tarde o temprano.




Este jarrón deforme que me viste
No sabe ya ocultar golpes ni grietas.
Ajado uniforme, que no resiste
ya el paso del Tiempo o sus jugarretas.

Ocultar el dolor tras un lienzo
Que me esfuerzo en llenar de colores.
Pinceladas que confunden tus besos,
Y barnices que esconden mis temores.

Y te espero como el juguete roto
En el baúl de tus viejos amores
Condenado a recordar tus ojos,
Exiliado al perder tus favores.

Y te grito que te des la vuelta,
Y abraces fuerte este trozo de carne
Dolorida, asustada, sedienta
Del amor que un día proclamaste.

Mas te alejas con alas de viento,
Y te llevas todo tu equipaje
Y te olvidas que decir te quiero
No me hará más sencillo el viaje.

Árbol seco, frías cenizas, polvo, aire.
Un recuerdo. Y Nada.
Y Nadie.

jueves, 3 de febrero de 2011

Nostalgia

Quería inaugurar este blog con un poema muy especial. Está dedicado a mi abuelo, una de las personas más maravillosas que he tenido la suerte de conocer en esta vida.





La ironía de saber que estás conmigo,
que me cuidas, a pesar de que te has ido.
El recuerdo de tu risa, tu alegría,
la añoranza de tus manos artesanas en las mías,
cuando era poco más que una chiquilla
y me dabas todo cuanto te pedía:
mil besos, libros llenos de aventuras,
mil historias, mil caricias con dulzura,
tu paciente trabajo, tu tiempo,
tus hombros siempre dispuestos
a elevarme y acercarme a un cielo
pleno de luces de colores y misterio.

Te echo de menos, ya lo sabes.
Te lo digo cada día al oído,
y tú me escuchas, lo sé, igual que antes,
aunque no estés aquí, puedo sentirlo.
En mi pecho roto dejaste un hondo hueco
donde fácilmente cabe un universo.
Para no llorar, lo lleno de recuerdos
de tu paso por mi vida, de momentos
en que hiciste felices a los que tuvieron
la suerte y el placer de conocerte,
la fortuna y la dicha de quererte.

Apuraste la vida hasta el último sorbo,
brindando con cada instante.
Regalaste amor y sonrisas cada día,
pasos de baile y melodías constantes.
Sé que nunca te hará justicia esta trova,
que, como buen Quijote, mereces
la más grande y perfecta de las odas.
Mas también sé que cuando mis palabras lleguen
hasta ti, en mitad de una partida
(de dominó, que las cartas nunca fueron tu fuerte)
con Eduardo y tito Juan en la Peña de Allá Arriba,
sabrás que rebosantes vienen
del amor y la nostalgia de tu niña.
Ser parte de tu legado es mi mayor orgullo
ser parte de la familia que forjaste, mi ventura
y asentirán cuando afirmo, o eso intuyo,
que fuiste, y siempre serás,
genio y figura.